La atención sanitaria invisibiliza la diversidad sexual

El próximo 28 de Mayo es el Día Internacional de Acción por la Salud de las Mujeres. En muchas ocasiones el modelo sanitario se centra en una visión masculina y heterosexual. Un ejemplo es la atención en materia de prevención y tratamiento de enfermedades de transmisión sexual e infecciones.
 
El contagio no es una cuestión de orientación sexual sino de prácticas de riesgo. Sin embargo, del mismo modo que existe el prejuicio de que los gays deben tener mayor cuidado, las lesbianas son invisibilizadas. En las propias revisiones ginecológicas se tiende a presuponer la heterosexualidad de las mujeres preguntando si se han usado métodos anticonceptivos, cuando en realidad las parejas homosexuales pueden estar usando simplemente métodos de barrera. Las/os profesionales carecen de formación o no realizan el cuestionario adecuado, centrándose en preguntar sobre prácticas coitales de penetración genital heterosexual.

Si bien el riesgo de contagio de VIH entre lesbianas es inferior que entre heterosexuales y gays, existen otras infecciones que, siempre que no se usen métodos de barrera, y se realicen prácticas de riesgo, no deben ignorarse. Así, la vaginosis bacterial es la más común entre mujeres, por lo que se debe facilitarse más información sobre la misma.
 
Un informe de la FELGTB (Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Transexuales y Bisexuales) apunta que la prevalencia de ITS en mujeres que practican sexo con mujeres se sitúa entre el 10% y el 20%. Rubén Sancho, Coordinador del Área de Salud y VIH-SIDA de la FELGTB, afirma: "Nadie es inmune a las infecciones de transmisión sexual, las lesbianas, bisexuales y mujeres que tienen sexo con mujeres también tienen riesgo y éste varía en función de sus prácticas sexuales, no de su identidad”.
 
Uno de los estudios citados en dicho informe fue el de la revista “Sexual Health” de 2005 que apuntaba que las infecciones más frecuentes fueron las tricomonas (6%), seguidas del virus del papiloma humano (4,8%), clamidias (4,6%) y herpes genital (3,3%). La propia FELGTB apunta que el informe no incluye la candidiasis y la vaginosis bacteriana, las más frecuentes según otros estudios. Estas infecciones no tienen apenas síntomas pero sí consecuencias como una reducción de la fertilidad. En muchos casos se detectan antes en parejas heterosexuales porque acuden a consulta por este motivo.  Sin embargo, las lesbianas también podrían estar preocupadas por su fertilidad.
 
"Muchas de ellas no acuden al ginecólogo porque piensan que estas prácticas no son de riesgo y algunas, cuando van, se encuentran con una atención deficiente", asegura Isabel Portero, médica especializada que participó en el estudio.
 
Según un estudio publicado en el “Journal of The Gay and Lesbian Medical Association”, el 84% de las participantes aseguró que no había incurrido en ninguna práctica de riesgo durante el último año y el 61% declaró no haberlo hecho durante toda su vida. Posiblemente no sabían que también el sexo oral, el roce de las vulvas (especialmente si hay fluidos) y la penetración de juguetes anal y vaginalmente son prácticas de riesgo para las infecciones si no se usan métodos de barrera.
 

Los métodos de barrera para mujeres lesbianas pueden ser muy variados y divertidos. Desde el preservativo femenino que cubre toda la zona genital, los llamados “dediles” o guantes de látex para penetración con los dedos hasta llegar a los “cuadraditos” o damns que venden en tiendas eróticas (para sexo oral, con sabores, por ejemplo). También es posible fabricar desde un preservativo masculino cualquier forma recortando los bordes con unas tijeras.