La Asociación Española de Neuropsiquiatría de Profesionales de la Salud Mental (AEN) rechaza en un comunicado la reforma del aborto y afirma que la mujer que aborta no es una enferma mental

El anteproyecto de aborto del Gobierno del Partido Popular sigue cosechando la crítica de diferentes profesionales del ámbito de la salud. Al pronunciamiento en contra de ginecólogos y de profesionales de diagnóstico prenatal, se suma ahora el de los profesionales de la salud mental. En un comunicado publicado hace unos días la AEN expresa su rechazo a la reforma del aborto en términos duros y contundentes. Como psiquiatras, de ellos dependerá la elaboración de los dos dictámenes sobre la petición de las mujeres que quieran interrumpir su embarazo.
 
La Asociación Española de Neuropsiquiatría de Profesionales de la Salud Mental comienza dejando clara su posición y expresando que “la evidencia acumulada demuestra que la eliminación de las restricciones sobre el aborto produce una reducción de la mortalidad materna causada por el aborto inseguro y, en consecuentica, una disminución en el nivel global de mortalidad materna” según un informe de la OMS. Como sanitarios, dicen, este es uno de los aspectos que más nos preocupan del Anteproyecto ya que la restricción en el acceso al aborto lejos de disminuir su número lo que supone es un factor de riesgo para la vida y la salud de las mujeres.
 
Otro de los aspectos que critican duramente del anteproyecto es el trato que recibe la mujer. El contenido del texto legal “consagra la minoría de edad de la mujer, retirándosele su derecho a decidir sobre su propio cuerpo y sobre el devenir de su vida para ponerlo en manos de psiquiatras”. Pero además advierten que “la mujer que aborta no es una enferma mental” y obligarla a abortar bajo el supuesto de enfermedad psíquica “hace que las mujeres para poder abortar tengan que ser definidas como enfermas mentales”. Los psiquiatras están en contra de convertirse en “vigilantes de la moral” ya que “se nos confiere el papel de tutores de la voluntad de las mujeres, porque coloca a la mujer embarazada en la posición de ceder el control de su cuerpo a terceros, otorgándonos a los psiquiatras un poder que no queremos”. Para finalizar su comunicado afirman que “no queremos tener derecho a decidir sobre úteros ajenos”