Igualdad de género y derechos sexuales y reproductivos

La igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres y las niñas no serán posibles hasta que no se garanticen la salud y los derechos sexuales y reproductivos”. Así lo recoge el documento “Salud y derechos sexuales y reproductivos: la clave para alcanzar la igualdad de género y el empoderamiento de las mujeres” de la Federación Internacional de Planificación Familiar. La IPPF afirma que, en mujeres de 15 a 44 años,  los problemas de salud sexual y reproductiva suponen un tercio de las enfermedades. La gestación, el parto, el pauperio, el aborto inseguro y las infecciones de transmisión sexual pueden producir discapacidad y mortalidad. Esto influye en la menor supervivencia de las niñas y las mujeres en edad reproductiva, especialmente en países de ingresos medios y bajos. El principal riesgo de muerte y  morbilidad en estos casos es el sexo sin protección (por su relación con el VIH y la mortalidad materna).

Aborto

La WAS (Asociación Mundial para la Salud Sexual) recoge el derecho a decidir si tener hijos/as y el número. La Organización Mundial de la Salud calculó que legalizar el aborto podría prevenir entre el 20 y el 25% de las muertes maternas (un 70% invirtiendo también en planificación familiar y atención al embarazo). Para esta organización, el aborto terapéutico debería estar autorizado por las legislaciones de todos los países. De los 193 países que conforman las Naciones Unidas, el 97% permiten el aborto terapéutico para salvar la vida de las mujeres. El Salvador, El Vaticano y Nicaragua siguen penalizándolo. Cada año mueren 50.000 mujeres en el mundo debido a abortos clandestinos.

Embarazos adolescentes, Educación sexual y Métodos anticonceptivos

El acceso a una educación sexual en igualdad es imprescindible para prevenir los embarazos no deseados y para ello también influyen variables de género. Según el estudio “Mitos y realidades sobre sexualidad y anticoncepción en millenials españolas”, 1 de cada 5 jóvenes españolas no usa métodos anticonceptivos. El 34% de las encuestadas afirmó no haber usado ningún método contraceptivo, del 21% no consta cual y 3.927 utilizaba métodos anticonceptivos naturales. El resultado final fue que el 60% no usó un método anticonceptivo efectivo. Otra de las conclusiones fue que mantenían falsas creencias, como que era imposible el embarazo durante la menstruación. La falta de educación sexual se hace evidente. El documento de IPPF, nombrado al principio de este artículo, cita hasta 87 estudios que demuestran que los programas de educación sexual integral tuvieron un impacto positivo (aumento del uso del condón y reducción de prácticas de riesgo).

Enfermedades de transmisión sexual

Las mujeres siguen siendo unas de las principales perjudicadas por el contagio de infecciones de transmisión sexual. La OMS advierte: el VIH es la principal causa de muerte en el mundo en mujeres en edad reproductiva. No usar el condón supone más del 90% de los casos de VIH en mujeres. Además de quitar el estigma hacia las personas con VIH/SIDA, también ha de fomentarse el empoderamiento para prevenir otras enfermedades de transmisión sexual. La vía de contagio más frecuente es la pareja estable, por la variable confianza/enamoramiento. Casi siempre, el diagnóstico se produce después del embarazo.  Además, las ITS pueden derivar en esterilidad y es posible transmitir la infección de madre a feto (dando lugar a prematuridad, muerte prenatal o neonatal). Por ejemplo, la sífilis durante el embarazo provoca 305.000 muertes fetales y neonatales. Por otro lado, el VPH origina 528.00 casos de cáncer cervicouterino.

Violencia de género

La violencia de género, especialmente la violencia sexual, merma la salud sexual y reproductiva de las mujeres. La ONU define violencia de género como cualquier acto que origina daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico a las mujeres. La violencia sexual se tipifica como cualquier acto sexual o la amenaza de dicho acto dirigido contra la sexualidad, en cualquier ámbito, independientemente de la relación con la víctima. Así, la violencia sexual incluiría las relaciones sexuales sin consentimiento, sean del tipo que sean. La OMS calcula que un 30% de las mujeres en el mundo sufren o han sufrido algún tipo de violencia física o sexual. También son ejemplos de este tipo de violencia el acoso sexual callejero, la mutilación genital, las violaciones cometidas por los soldados de guerra o el matrimonio forzado.

Según un informe de 2014 de la OMS, la violencia sexual tiene consecuencias en la salud de las mujeres. Incrementa las prácticas de riesgo (sexo sin protección) y por lo tanto las infecciones de transmisión sexual, los embarazos no deseados y los abortos. Otro tipo de violencia de género es la violencia obstétrica u obstetricia, consistente en el trato despectivo o paternalista sobre el cuerpo femenino. Puede ser la falta de información, el abuso de medicación o de intervenciones médicas no justificadas, el incumplimiento del protocolo, el abuso psicológico o la no atención de emergencias obstétricas.

Otro derecho es el de la integridad del cuerpo, lo que incluye una adecuada atención ginecológica. Según la ONU, cada día mueren en el mundo 800 mujeres por complicaciones en el embarazo y el parto.

Otro ejemplo es el acceso a la reproducción asistida. La OMS reconoce la infertilidad como un problema de salud pública. Pero, en España, lesbianas y mujeres sin pareja sólo tienen cubiertos estos tratamientos por la sanidad pública en algunas autonomías.

Y sobre el derecho a la libre expresión de la sexualidad, sigue existiendo discriminación hacia las personas con diversa identidad u orientación sexual. 75 países todavía penalizan las relaciones sexuales entre personas del mismo sexo. Datos del Ministerio del Interior apuntan que en 2014 los delitos de odio más frecuentes (casi el 40%) se debieron a la orientación sexual o identidad de género.