EEUU: entre leyes restrictivas frente al aborto y políticas que intentan normalizar su practica

A pesar de esta resolución de constitucionalidad, décadas después, el derecho al aborto sigue enfrentándose en algunos Estados a medidas legislativas que intentan, si no prohibirlo como tal, sí limitar al máximo el acceso de las mujeres a un aborto. Esto es lo que está ocurriendo en Texas, máximo exponente de los Estados anti-elección, donde una sentencia de un juez federal ha declarado inconstitucional parte de una de las leyes más restrictivas del aborto que existen en EEUU.
 
La declaración de inconstitucionalidad ha llegado 24 horas antes que entrara en vigor la nueva regulación Texana y el fallo se refiere a una demanda interpuesta por organizaciones sociales y civiles de EEUU. Estos grupos por el derecho al aborto alegaban que las disposiciones expuestas en la ley texana tendría efectos “dramáticos y draconianos” en el acceso de las mujeres al aborto voluntario. Mientras los grupos anti-elección afirmaban que las medidas contenidas en esta ley estaban destinadas a la protección de la vida del feto por el Estado.
 
El fallo del juez declara inconstitucional la medida de imponer a los médicos que practiquen un aborto el contar con privilegios de admisión en un hospital a menos de 50 Km de distancia, lo que hubiera provocado que un tercio de las 36 clínicas de Texas hubieran tenido que cerrar.
 
Sin embargo este mismo juez, ha respaldado que el Estado pueda regular cómo un médico prescribe la píldora del día después, bloqueando así e indefinidamente, la regulación que permitía a los profesionales médicos seguir las recomendaciones de la Agencia del Medicamente de EEUU. Pero además, la demanda no denunciaba otros aspectos restrictivos de la ley como por ejemplo el requisito de que todas las clínicas dispongan de todos los utensilios y servicios de quirófano o la prohibición de abortar pasadas las 20 semanas de gestación. Estas medidas, sobre las que no se ha podido pronunciar el juez por no estar denunciadas, sí estarán dentro de la puesta en marcha de la ley restrictiva del aborto en Texas.
Estados anti-elección que luchan contra el derecho constitucional del aborto como Texas, Misisipi, Ohio, Oklahoma, Kansas o Arizona, contrastan con Estados como California, Oregón, Montana, Vermont y New Hampshire, donde se han aprobado leyes que permiten (o al menos no prohíben) que enfermeras y asistentes sanitarias puedan realizar abortos en el primer trimestre de embarazo (12 semanas), sin la necesidad de que ésta práctica sea realizada por un médico.
 
El objetivo que persigue la puesta en marcha de esta ley en estos Estados es facilitar el acceso al aborto a todas aquellas mujeres que lo requieran, independientemente de donde vivan, extendiendo así la práctica de la interrupción del embarazo a zonas rurales donde existen pocos médicos.
 
En relación a nuestro país, y en contra de la reforma restrictiva del aborto del Partido Popular, estás medidas que se impulsan desde Estados como California, tiene especial interés y relevancia ya que normaliza la práctica del aborto como una práctica médica más, que dentro de las primeras 12 semanas resulta especialmente sencilla de realizar de forma ambulatoria. Impulsando que la práctica del aborto se vaya liberando de todos esos prejuicios morales/religiosos que tratan de obstaculizarla rodeándola de toda una cultura negativa y culposa hacia las mujeres, que tanto influye en su consideración social.