Menstruación dolorosa y anticonceptivos orales

La menstruación es una experiencia muy subjetiva para cada mujer. Teniendo en cuenta que existen vivencias muy diversas sobre la regla, no se puede patologizar ésta ni afirmar que se trate de un proceso problemático. Sin embargo, la realidad de muchas mujeres es que viven con dolor esta fase de su ciclo biológico.

La dismenorrea es el dolor pélvico o abdominal durante la menstruación (normalmente desde los dos días previos hasta las primeras 70  horas). Según algunos estudios, su incidencia abarca en torno a un 50% de las mujeres (fuente: Salud, Mujer y Atención Primaria – Sociedad Madrileña de Medicina de Familia Comunitaria). Los síntomas más frecuentes son astenia (sensación de fatiga, debilidad física y psíquica), náuseas, diarrea y dolor  lumbar. El cansancio y las náuseas suelen presentarse en más del 80% de las mujeres que verbalizan molestias, son la sintomatología más habitual. Aun así, es importante recalcar que la prevalencia de la dismenorrea no es común a todas las mujeres y que pueden influir factores no sólo biológicos sino también culturales.

La dismenorrea primaria es aquella que está directamente asociada a la regla, no a una patología. Suele aparecer cuando ya se han fijado los patrones ovulatorios tras la menarquia (llegada de la primera regla), es decir, de 6 a 12 meses después.

La secundaria, por el contrario, aparece muchos años después. Por ejemplo, en mujeres de 30 a 40 años. Puede no coincidir con la menstruación y está asociada a patologías como el ovario poliquístico, la endometriosis, enfermedades pélvicas, miomas uterinos o tumores. Hay que diferenciarla de otros dolores como el síndrome del colon irritable, pólipos intestinales, etc. En el caso de la dismenorrea secundaria, recomendamos acudir a la revisión ginecológica.

Existen métodos naturales para combatir el dolor menstrual o dismenorrea:

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El deporte y las prácticas sexuales. Además de que el placer ayuda a liberar sustancias beneficiosas para nuestro organismo, se trata de una actividad física saludable para nuestro corazón y la circulación sanguínea.
Una alimentación sana y hábitos saludables, lo que incluye evitar el alcohol, el tabaquismo, los azúcares y las grasas. 


- La acupuntura y la meditación. Está demostrada la relación directa entre varias terapias alternativas y la ovulación.


- Masajes que apliquen calor local a las zonas problemáticas.


Métodos anticonceptivos orales: 


Pueden ser una buena opción si además se quiere evitar el embarazo. Las píldoras de anticoncepción combinada mezclan estrógenos y gestágenos. La mayoría tiene un período de descanso en el que volverá a bajar la menstruación. Algunas contienen píldoras placebo en ese período para no olvidar la toma. En otras, simplemente se deja de tomar.

Las nuevas píldoras combinadas de estrógenos y gestágenos bajan los efectos secundarios de las antiguas en cuanto a subida de peso y retención de líquidos, y (según su perfil anti-androgénico) tratan el hirsutismo (vello normalmente acompañado de acné). Sin embargo, el British Medical Journal advirtió de que dependiendo del nivel de estrógeno combinado con el gestágeno tienen mayor riesgo de provocar trombosis que las antiguas. La Sociedad Española de Contracepción apunta que el riesgo existe, pero es muy bajo. 
Por último, están las pastillas que además de inhibir la ovulación suprimen el flujo menstrual, con la consecuente desaparición de la dismenorrea para quienes la sufrían.

Los componentes de este tipo de métodos anticonceptivos que eliminan la menstruación son: sólo con gestágenos o combinados de etinil estradiol y levenogestrel. El debate es si la persona quiere tener o no la regla. Se pierde la consciencia del ciclo, con todo lo que ello supone, por lo que la decisión ha de ser totalmente libre e informada.