5 ideas para mejorar la vida afectivo-sexual

Las relaciones son muy diversas y pasan por diferentes fases. No es lo mismo conservar la pasión al principio que cuando han pasado varios años. Aun así vamos a introducir algunos conceptos clave a tener en cuenta para poder disfrutar lo máximo posible de una vida afectivo-sexual sana.
 
1. Comunicación asertiva. La empatía, la capacidad de ponernos en el lugar de la otra persona, evitará muchas discusiones. En parejas heterosexuales, hay que entender que los modelos de comunicación de mujeres y hombres muchas veces son diferentes. El psicólogo John Gottman, después de analizar durante varias décadas cientos de relaciones, concluyó que había 4 comportamientos que acababan con ellas: estar a la defensiva, cerrarse por completo a la comunicación, las críticas repetidas y las expresiones de desprecio. Las habilidades sociales consisten en expresar nuestros sentimientos de modo que reivindiquemos nuestros derechos (debemos expresar lo que nos gusta, nadie tiene una bola de cristal), sin pisar los del otro. También consisten en no formular mensajes culpabilizadores (críticas del tipo “tú no sabes hacer esto”). Y por supuesto, de una una. De ahí la necesidad de expresarlas en el momento que las sentimos, para no acumular rencor y explotar de golpe. Para compensar lo negativo, a veces en terapia sexológica se hace un juego llamado “píllame haciendo algo agradable”. Consiste en que cada miembro de la pareja busque los comportamientos positivos del día a día del otro y no al revés. También se puede rememorar los momentos bonitos. ¿Qué me gusta de ti, que aspectos me llevaron a enamorarme?

2. Una buena autoestima. Una persona que se siente bien consigo misma, lo transmite. Arreglarse, no para agradar, sino para verse bien, finalmente nos convierte en atractivos también. Postura erguida, mirada directa. ¿Qué es eso de hacer sólo lo que la otra persona quiere? La responsabilidad de nuestro placer está en nosotras/nosotros mism@s. ¿Cómo vamos a disfrutar en una relación si adoptamos el rol de espectadores/as de la misma? Es decir, si estamos pensando en si le gusta nuestro cuerpo, cómo lo hacemos, si nos está viendo este o aquel defecto, si disfruta o no… Para pedir lo que nos gusta, lo primero es conocerse. La inteligencia sexual requiere educación sexual, cuyo objetivo también es la auto-aceptación. La masturbación es una buena aliada en este caso…

3. Una vida saludable.  Quererse más es cuidar tu alimentación, hacer deporte para aumentar las sustancias químicas que producen placer, tener más equilibrio psicológico y menos estrés. Influirá para discutir menos, estar más equilibrad@s y llegar con más relax a los encuentros con la pareja. Dormir bien aumenta el deseo sexual, según varios estudios de los Departamentos de Psicología y Psiquiatría de las Universidades de Michigan y Ohio (EE.UU), publicados en la revista The Journal of Sexual Medicine. Las conclusiones arrojaron datos que demostraban que las personas que habían tenido más horas de sueño en una noche experimentaron mayor deseo al día siguiente. Además, ¿quién duda que la falta de descanso nos pone más irritables y disminuye nuestro bienestar?

4. Tiempo para la intimidad. Después de un tiempo, en especial si se lleva años conviviendo, los encuentros íntimos muchas veces no surgen. Programarlos no resta encanto. Una investigación realizada por el doctor doctor Samuel Stroope (Louisiana State University) publicada en Archives of Sexual Behavior, apunta que los hijos bajan la frecuencia de las relaciones sexuales, al principio incluso las paralizan. Es obvio, el cansancio (más para quien ejerza las funciones de cuidado) no deja mucho tiempo. Lo primero, repartir las tareas domésticas. Pero hay buenas noticias. Su estudio también concluyó que las parejas que superan los 25 años vuelven a tener un segundo periodo de actividad sexual intensa (quizá porque los hijos se han ido de casa…).

5. Tiempo para la novedad. Par evitar la monotonía en nuestros encuentros sexuales, sobretodo en parejas de larga duración, debemos innovar y sorprender. Descubramos partes del cuerpo en las que nunca nos detenemos. Recordamos de nuevo que la penetración no es ni una mínima parte de todo lo que se puede hacer. Ni siquiera es lo que suele dar más placer a las mujeres. El término “preliminares” es incorrecto: ya son parte de la relación sexual. Seduzcamos. Cambiemos el lugar de la cita. Hagamos de la ducha o de la cena un elemento más del sexo. Deleitemos los 5 sentidos (aceites de masaje,  aromas, películas eróticas, relatos, juguetes, fotos íntimas, mensajes al móvil, palabras subidas de tono…). ¡Y a disfrutar!

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